Fulana de Tal

Papi me dijo lo siguiente, mientras dormía:

Procura ser y mantenerte libre. Para lograrlo, tendrás que conocerte a ti misma lo suficiente como para no caer en la trampa de seguir los pasos de la multitud. Es lamentable que tantas personas en el mundo, pudiendo ser ellas mismas, intenten ser como otros que les sirven de modelo. Los medio de comunicación, las redes sociales, ensalzan la vida de una persona para que los demás intentemos ser como ellos y, así, gozar de la misma popularidad y el éxito que ellos experimentan. Para ser verdaderamente libre, tendrás que tomarte tu tiempo para elaborar una definición lo más detallada, precisa, de lo que podría significar ser exitosa en la vida, porque esa visión imaginaria de verte como desearías estar, determinará muchas cosas importantes para ti, como la de sentirte satisfecha, contenta con el camino que vas haciendo. No dejes que esa visión de tu futuro se manche con las imposiciones del medio en el que crezcas, con estúpidos clichés como los de que para ser feliz, debes tener unas piernas o unos ojos como Fulana de de Tal.

Brilla

Papi, hablándome en sueños:

El día de hoy estuve poniendo etiquetas de precio a varios productos en el negocio y pensé en ti, en cómo me gustaría que, en un futuro, cuando tengas la oportunidad de decidir a qué oficio dedicar tu vida, optes por la libertad de una profesión o un quehacer que te permita ser creativa, que te ofrezca la oportunidad de conocerte mejor. Elige un oficio en el que puedas aportar algo al mundo, algo diferente y original, y evita la monotonía de las tuercas que se colocan una tras otra en una máquina que no sabes para qué servirá y ni a quién le será útil. Ignora la llamada materialista de cambiar tu tiempo por bienes con los que, luego, te aburrirás, porque el sentido de la vida plena se enemista con la acumulación irracional de objetos que no llenan nuestras almas. Lo que verdaderamente satisface nuestra sed, ni se ve, ni se toca,… es intangible. Pero cuidado, no lo es a la manera en que lo son un software o una aplicación para teléfonos móviles. Eso sólo distrae y aleja y embota tu sensibilidad. Corre, aléjate de esos nidos de muerte que son los lugares en los que las mentes de la mayor parte de los jóvenes y adultos del mundo van a beber cultura, porque ahí te empantanarás y no sabes hasta dónde podría llegar ese lodo dentro y fuera de ti.

Vivi, sé tú misma, no pierdas tu tiempo copiando la vida de nadie, siguiendo los pasos de una que presume de lo dichosa que es. El que presume carece de autenticidad y da muestras de no haberse encontrado consigo mismo.

No te vendas a nadie por nada. No vendas tu tiempo, no lo canjes por basura, ni por títulos, ni por dinero, ni por halagos. Úsalo sabiamente, inviértelo en la búsqueda de la verdad, de lo que eres, del universo, del ser y, al ser tú misma, en medio de dicha búsqueda, deja que tu luz se desplace por ese universo. Brilla, mi niña.

!Feliz Navidad!

Entonces, papi me dijo: estamos cambiando, Vivi. Nos estamos conociendo un tanto más y, por ende, estamos madurando. Pronto tendrás cinco años y, desde hace unos meses, estás más cerca de tu madre que de mí, luego de cuatro años de mucha proximidad y afecto entre ambos. No es que sea malo, sino todo lo contrario. Estás dando pasos. Te aproximas a ti misma, tomas conciencia, aprendes a ver con tus propios ojos y a discriminar desde tu propio ser. Han sido unos años con altibajos similares a los de un tren de parque de diversiones. Tanto a ti como a mí la vida nos ha puesto el corazón en la boca y, luego, de súbito, en el estómago. Qué cosa más extraña es esa de los días que pasan y que eso, nada más, sea vivir. ¡Feliz Navidad, mi amor!

Llorando bajito

little girl bullying in school classroom

Papi a Mami mientras compartían el café:

“Muchos años atrás, cuando aún estudiaba en la universidad, alguien nos regaló una perrita muy alegre. Tenía una energía que nada gastaba. Al principio todos gozábamos con ella pero, al crecer, esa perrita inquieta comenzó a maltratar las flores del jardín, a orinarse y defecar donde le placía. En poco tiempo el patio se convirtió en un campo de batalla. Nadie en casa tenía ni los conocimientos ni la paciencia para dedicarse a entrenarla así que se optó por llevarla al veterinario para que la vendiera.

Pasó un mes y no supimos de ella. Al final, un día de esos, nos llamó el veterinario para decirnos que la perrita nadie la quería, que la pasaran a buscar por el hospital porque le ocupaba espacio y no estaba dispuesto a seguir alimentándola. Cuando mi mamá la trajo, estuvimos todos boquiabiertos. La perrita había crecido, pero estaba sumamente delgada y la alegría se le había desvanecido. Se pasaba el día viendo la nada, no saludaba, no ladraba, no comía. Fue lo que le sucedió luego de pasarse un mes completo encerrada en una jaula de tres pies por tres pies pidiendo amor sin que se lo dieran”.

Mami a Papi:

“Es una historia muy triste. ¿A qué viene el cuento?

Papi a Mami:

“Cuando llevé a Vivi al colegio, hoy en la mañana, iba inquieta, conversadora, sonriente y la dejé llorando en el aula, junto a otros cuatro niños que lloraban igual. Cuando la fui a buscar, cuatro horas después, no parecía la misma. Estaba apática, distante. No me dirigió la palabra en todo el trayecto. Me pregunto si todo este sistema escolar no está hecho sino para eso, para quitarnos de encima unos hijos que nos agotan, que nos parecen indomables y nos rompen los jarrones para que los encierren y, luego, nos los devuelvan con los ojos vacíos, apagados”.

A Mami, el comentario no pareció caerle bien. Tal vez sería el café. Se puso de pie y se fue a llorar a la habitación. Bajito, para que nadie la escuchara.

Los adultos no saben descansar

Baby girl sleeping

Son las siete y media de la noche. Papi acaba de llegar a casa y salgo de la habitación, corriendo, a saludarlo. Me besa, me abraza y luego pide permiso para bañarse. A su regreso, lo espero en el sofá. Él me levanta y me acomodo a su pecho y a su hombro. Así, volvemos a sentarnos de vuelta y es entonces cuando me duermo al instante. No pasan ni diez segundos antes de que pase a olvidarme de mí misma en sus brazos.

Al día siguiente me quedo pensando en algo que me inquieta. Al parecer, la gente adulta no descansa. Y no descansa porque ha olvidado que, para hacerlo, se precisa tener un hombro, uno en el cual recostar la cabeza para que, allí, el cerebro apague el interruptor y se quede a oscuras, sin su sol.

Zzzzzzzzzzzz.

Decir “hacer” o “no hacer” es lo mismo

beautiful cheerful little girl playing hopscotch on playground

Hay cosas que aún no puedo explicar. Una de ellas es la razón por la cual si me dicen que no haga algo, lo hago. De los dos, mami es la que me entiende y, en lugar de gritar un “no hagas eso”, me pregunta por cualquier tontería que aparta mi mente de lo que pretendía hacer y que a ella no le parecía bueno. A papi aún le falta mucho por aprender porque su mente parece una línea recta, pone los ojos sobre algo y todo lo que está a su alrededor desaparece. Por eso se enoja conmigo al pensar que nunca lo escucho, que no lo respeto ni le hago caso. ¡Qué tontería!

Mami, por el contrario, piensa como en ondas que suben, bajan y se van por los lados. Yo puedo ver esas ondas zigzagueando a mi lado. Debo decir que me producen consuelo porque siento que me protegen hasta de mí misma. También de hacerle daño a la distraída de Tutti, que vive en la luna como mi papá.

Ambos, papi y mami, son diferentes al extremo. Yo, sin embargo, cuando crezca, quiero ser los dos a la vez, porque cada uno tiene su encanto y sería una maravilla ser dos veces encantadora; ser la línea y ser la onda, si no es mucho pedir.

Nada me agota

little girl runnig to the sunset

Por lo regular, tengo mucha energía. A mí sólo me detienen el sueño y un cuento interesante que me haga mi mamá. En segundos recorro todo el piso porque me gusta correr. Saltar en la cama, comer deprisa y ensuciarme, morder a Tutti, bajar de cabeza por el Tobogán, bañarme tres veces al día y beberme el agua de jabón, salir como un rayo del baño cuando me intentan lavar los dientes: todo eso se me da muy bien.

Poco hay en la vida que me agote y, gracias a Dios, tanto papi como mami empiezan a entender algo que muchos de los padres de mis amiguitos confunden, tener mucha energía es sólo tener mucha energía, no es portarse mal. Los gritos han cesado, el enojo ha menguado, y yo sigo corriendo.