Comer hasta engordar

Young Girl Eating Sweetcorn At Family Barbeque

Tutti se puso de pie hace dos días y, desde entonces, no se habla de otra cosa en la casa. Mami le dice a todo el mundo que está impresionada con lo rápido que está evolucionando y papi sonríe, orgulloso, mientras la ve gesticular exageradamente.

En cuanto a mí, hace tiempo que escucho la misma algarabía sólo cuando me como todo lo que se me pone en el plato. A Tutti le espera comenzar a caminar, lo cual conseguirá en un mes al ritmo que va. A mí, ¿qué me espera? ¿Comer más? ¿Engordar?

¿Qué hay que hacer para que nuestros padres sigan viéndonos como el día en el que salimos del vientre y arribamos a sus brazos?

El juego más grande del mundo

girl and father with kite at sunset

Mis padres juegan con mi mente, y lo hacen bien.

A veces el único objeto que ocupa mi mente es un trozo de queso fresco y ellos, sin tocarlo, sin empujarlo, logran desplazarlo para colocar, en su lugar, unas uvas o un pedazo de pan. Yo grito, pataleo, me golpeo la cabeza con la pared mientras pido mi queso y, sin darme cuenta, al rato, estoy recostada en el sofá comiendo uvas como una tal Cleopatra mientras mami se bebe su café, tranquila. ¡Ni me acuerdo de lo mucho que ansiaba mi queso!

Yo supongo que también el mundo funciona así, porque la mente parece una mesa que en la que sólo se puede colocar un plato a la vez. Todos juegan con todos en los tableros de sus mentes, incluso yo, que ahora estoy aprendiendo a jugar.

Quién soy

Adorable toddler girl playing by the lake, looking at the mountains, wearing, rain boots, jeans skirt and green waistcoat

Dice papi que supe que tuve cuerpo por los límites que me impuso el mundo a través de las caricias y el dolor. Es probable que termine conociéndome a mí misma por un medio similar: los límites me dicen qué no soy, quién no soy y hasta dónde puedo llegar.

La burbuja

little girl sitting on a wooden bench blows bubbles in the rays

Deseo enseñar a mis padres a quererme, pero yo no sé querer.

Al parecer, no nací con ese conocimiento. Me sé divertir, sé comer; sé dormir y llorar. Aprendí rápido a correr y a escalar. Sé saltar y mecerme. Puedo hablar –mucho y con bastantes palabras-. Puedo, también, caer y volverme a levantar. Puedo hacer muchísimo más y aprender con enorme rapidez pero, a querer, que alguien me enseñe porque el tiempo corre y mañana puede ser muy tarde. Mañana puede que Vivi se convierta en mujer y por dentro esté tan hueca como una burbuja dibujada en un papel.

El origen de la autoestima

Mother and toddler

Dice la doctorcita que la estima se fragua a partir de lo que sienten los padres sobre sus hijos. Afirma que esa es una de las razones por las cuales hay que hacer que los hijos actúen en conformidad con las normas que se les imponen, porque ello se derivará en afecto hacia ellos. Y ese sentimiento es lo que se terminará interiorizando y acabará convertido en autoestima.

Papi sigue leyendo ese tipo de literatura creyendo que sacará algo mejor de mí, porque tiene miedo de educarme mal. Todavía, a estas alturas, yo no sé lo que terminaré sintiendo ni pensando sobre mí misma. Apenas me veo en el espejo y puedo decir que esa cara es mía. Espero que la fórmula de papi funcione, eso sí, porque dicen mis abuelos que aquel que no se ama lo suficiente, es mejor que no haya nacido, y yo quiero vivir.

Conciencia moral

Man reading. Book in his hands.

Papi ha leído el libro de una doctora que dice que sabe mucho. En él se informó de que los niños menores de cinco años aún no hemos desarrollado una conciencia moral, por lo que no se nos puede pedir una clara distinción entre lo bueno y lo malo y, por ende, no se debe gastar energía gritándonos que hagamos o que no hagamos algo. Se nos debe hablar una sola vez lo más amablemente posible mientras se nos toma de la mano y se nos acompaña haciendo o deshaciendo.

Y ha funcionado, a mi pesar. Tanto papi como mami gastan menos energía conmigo y se enojan menos cuando no les obedezco, porque ahora saben lo que me pueden exigir y lo que no. También cómo hacerme actuar según sus expectativas.

Pero a veces nada les funciona porque mi energía no tiene un cauce, aún. Arraso como un rayo. Quisiera, a veces, toparme con esa doctora y comprobarle, con un hecho más, que es verdad, que aún no discrimino el mal del bien y puedo darle un puntapié sin que me remuerda la conciencia. Zas!

Dos años

Woman flying with forest fairies

Anoche simulé que dormía. Mami me llevó a la habitación y me acostó. Papi venía detrás, le puso una mano en el hombro y se quedaron viéndome. Entonces papi dijo:

– Vivi me cansa más que el trabajo y que el gimnasio.

Mami se quedó callada y suspiró. Ella también estaba agotada y apenas podía hablar. Había sido un día intenso porque yo no me detuve ni un segundo.

Dios, que el tiempo pase rápido, por favor. Sácame rápido de estos dos años para que papi y mami disfruten de mi compañía y no se cansen de mí, ni por mí.

El cadáver

Беременная мама обнимает дочку

Tutti, mi hermanita de siete meses, ocupa un lugar dentro, en los corazones de mis padres. Yo, que lo quiero todo para mí, me afano en vano por hacerme con todo ese espacio.

A veces empujo con violencia; a veces muerdo con rabia; a veces presiento que terminaré fuera hasta de mí misma para no ocupar ni mi propio cuerpo.

El amor que se consigue por la fuerza es el cadáver del amor.

Yo no sé 1

Anonymous crowd of people walking on city street

Yo no sé porqué la gente tiene hijos y, luego, sale a trabajar. Neandertales hubo que parían y sólo se desprendían de las crías cuando las mismas se hacían independientes, me dijo alguien.

Yo no sé porqué la gente trabaja y se lía en faenas que no les causan ninguna satisfacción.

Yo no sé porqué papi se va mientras mami se queda, y al revés.

Algo sé. Yo no quiero crecer para ser como papi y mami.

Dos brazos no dan para mucho

Dos brazos no dan para mucho cuando hay un solo pecho de por medio; cuando hay un sólo corazón y un sólo cerebro gorbernándolos. Dos brazos no dan para que mami me arrulle mientras da de comer a Tutti, mientras la baña, mientras intenta dormirla.

Tampoco son suficientes una boca, ni dos ojos, ni diez ojos, ni cien ojos, si los mismos se tienen que compartir.

Me despierto triste y me duermo igual.