Sonríe siempre, mi amor

Y luego dijo:

De vez en cuando te miras la pancita y dices que la odias. No sé a quién le escuchaste decir que tu barriguita era fea. Lo cierto es que no la quieres y es como si por extensión no amaras todo tu ser. No, por favor, no caigas en esa trampa. No es cierto que seas fea. Eres hermosa, porque la belleza es una actitud que ya posees, la propensión a la sonrisa fácil. Sí, eso es la belleza, mi niña.

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