Mentira y verdad

Y me dijo:

No mientas, por favor, te lo ruego. No temas decir la verdad. No es nada sentirse mal por haber cometido un error, por mostrarte humana ante los demás. Comprende que nadie es perfecto, que no lo eres en absoluto, que tus fallos son nada comparado con la vida, con el amor, con el propósito que te dio a luz a esta realidad. Sé sincera, transparente y ya. Las mentiras son un fardo horrible de llevar en la espalda. Es un imán que pide más de sí mismo, porque una mentira hala la otra en un dinamismo que sólo la verdad detiene. Recuerda, no busques ser perfecta, sólo ser tú, sencilla y libre, abierta y cariñosa, sonriente. Así te recuerdo, corriendo en la arena a mi lado; acompañándome, jugando, feliz. Te amo, mi niña bella.

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