
Y Papi me dijo:
“No encajas entre tus primos. Unos te llevan unos pocos años y casi entran a la adolescencia; otros son más pequeños y no entienden tus intereses. Te vi luchar por hacerte notar, por acceder a los mayores; sufrí al ver que cambiabas con tal de llamar su atención. En la noche, antes de dormirte, luego de leer, te dije quedo que eras especial tal cual eres, que no importaban las opiniones de los demás, que te olvidaras de la absurda pretensión de ser alguien diferente de ti misma con tal de conquistar la apreciación de alguien. Tú, tal cual eres, no necesitas ser más que tú, un ser maravilloso que vino a iluminar el mundo con tu sonrisa, con tu alegría, con tus ideas geniales. Te adoro, te amo mi niña de siete años, mi Vivi”.